13o. Dom Ord Ciclo B
(Id=442)
Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo
Lectura de libro de la Sabiduría
1, 13-15; 2, 23-24
Dios no ha hecho la muerte, ni se compadece en el exterminio de los vivos. El
lo creó todo para que subsistiera, y las criaturas del mundo son saludables; no
hay en ellas veneno de muerte, ni el imperio del abismo reina sobre la tierra.
Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser;
pero por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y sus seguidores
tienen que sufrirla.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 29, 2.4.5-6.11.12a.13b
Te alabaré, Señor, eternamente.
Exaltabo te, Domine, quoniam extraxiste me
Yo te alabo, Señor, porque me has
librado, no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Tú, Señor, me libraste
del abismo, me reanimaste cuando estaba a punto de morir.
Te alabaré, Señor, eternamente.
Exaltabo te, Domine, quoniam extraxiste me
Canten al Señor, fieles suyos, den
gracias a su santo nombre; porque su enojo dura un instante, pero su bondad,
toda la vida; por la tarde nos domina el llanto, por la mañana todo es alegría.
Te alabaré, Señor, eternamente.
Exaltabo te, Domine, quoniam extraxiste me
Escucha, Señor, ten compasión de mí,
Señor, ven en mi ayuda. Tú cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te
daré gracias por siempre.
Te alabaré, Señor, eternamente.
Exaltabo te, Domine, quoniam extraxiste me
Que la abundancia de ustedes remedie la necesidad de sus hermanos pobres
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
8, 7-9.13-15
Hermanos: Ya que sobresalen en todo: en fe,
en expresarse bien, en ciencia, en toda clase de preocupación por los demás y
hasta en el cariño que les profesamos, sean también los primeros en esta obra
de caridad. No digo esto como una orden, sino para que, viendo la preocupación
de los demás, pueda yo comprobar la autencidad de su
amor. Pues ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual,
siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para enriquecerlos con su pobreza. Y
tampoco se trata de que, para alimentar a otros, ustedes pasen necesidad, sino
de que, según un principio de igualdad, la abundancia de ustedes remedie en
este momento la pobreza de ellos, para que un día la abundancia de ellos
remedie la pobreza de ustedes.
De este modo reinará la igualdad, como dice la Escritura: A quien recogía
mucho, no le sobraba; y al que recogía poco, no le faltaba.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, Aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la
vida por medio del Evangelio.
Alleluia. Salvator noster Iesus Christus
destruxit mortem, et illuminavit vitam per Evangelium. Alleluia;
Aleluya.
¡Oyeme, niña, levántate!
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
5, 21-43
Gloria a ti, Señor.
Al regresar Jesús a la otra orilla, se le aglomeró mucha gente mientras el
permanecía junto al lago. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga,
llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con
insistencia, diciendo:
"Mi niña está agonizando; ven a poner las manos sobre ella para que
viva".
Jesús se fue con él. Mucha gente lo seguía y lo apretujaba. Una mujer que,
padecía hemorragias desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con los
médicos, que había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno y más bien
había empeorado, oyó hablar de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y
tocó su manto. Pues se decía: "Si logro tocar aunque sólo sea su manto,
quedaré sana". Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y
sintió que había quedado sana. Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que
había salido de él, se dio vuelta en medio de la gente y preguntó:
"¿Quién ha tocado mi ropa?"
Sus discípulos le contestaron:
"Ves que la gente te está apretujando ¿y preguntas quién te ha
tocado?"
Pero él miraba alrededor a ver si descubría a la que lo había hecho. La mujer,
entonces, asustada y temblorosa, sabiendo lo que había pasado, se acercó, se
postró ante él y le contó toda la verdad.
Jesús le dijo:
"Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz; estás liberada de tu mal".
Todavía estaba hablando cuando llegaron unos de la casa del jefe de la sinagoga
diciendo:
"Tu hija ha muerto; no sigas molestando al Maestro".
Pero Jesús, que oyó la noticia, dijo al jefe de la sinagoga:
"No temas; basta con que sigas creyendo".
Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y, al ver el tumulto, unos que lloraban
y otros que daban gritos, entró y les dijo:
"¿Por qué este tumulto y estos llantos? La niña no ha muerto; está
dormida".
Pero ellos se burlaban de él. Entonces Jesús echó fuera a todos, tomó consigo
al padre de la niña, a la madre y a los que lo acompañaban, y entró adonde
estaba
"Talitha Kum"
(que significa: Niña, a ti te hablo, levántate).
La niña se levantó al instante y se puso a caminar, pues tenía doce años.
Ellos se quedaron totalmente admirados. Y él les mandó con insistencia que
nadie se enterara de lo sucedido, y les indicó que dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor.
Gloria a ti,Señor Jesús.
El misterio pascual y el pueblo de Dios
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del
pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación
consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a tu
luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
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